Ahora que yo sé…

Ahora que yo sé que no se ama una sola vez ni para siempre, me doy cuenta de que mi mujer bien podría haberme dejado de amar o podría dejar de amarme mañana.

Ahora que sé que el sexo no necesariamente está ligado al amor, me entero de que ella podría elegir con quién va a tener relaciones sexuales.

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Ahora que sé que la persona que amo puede amar a más de una persona a la vez, me doy cuenta de que sentirme querido no garantiza que ella no ame a otros.

 

Ahora que yo sé que se deja de amar y que ella elige sobre su propia vida…

Ahora… Cuando yo llego a mi casa y mi mujer realmente está para encontrarse conmigo y para amarnos, entonces le doy a ese encuentro el valor que tiene.

Ahora que sé todo esto, y estoy seguro de que ella lo sabe, la conciencia de nuestra libertad de elección lejos de ser una catástrofe es el pasaporte a una relación de pareja más plena y trascendente.

Si a pesar de la conciencia ella y él deciden seguir juntos, entonces es maravilloso.

Si negamos la conciencia de los hechos para sostener lo que ya no sucede, aparece la verdadera catástrofe.

—Cariño —dice él—, ¿por qué no matamos un pavo para nuestro aniversario?
—No me parece una buena idea —
dice ella, que ya no lo aguanta—. ¿Qué culpa tiene el pavo? ¿Por qué no matamos mejor a tu amigo Alfredo que nos presentó?

Un matrimonio vivo es un vínculo donde todavía palpita la pareja y no un museo recordatorio de todo lo que fuimos, ni un panteón donde se guardan los restos de nuestra pareja muerta.

La única pareja posible es la que se da entre dos individuos iguales que deciden establecer un acuerdo y lo hacen. Rousseau dice que no estamos obligados a obedecer ninguna ley en cuyo establecimiento no hayamos participado.

La pareja es un pacto que nos une, y aunque todo pacto conlleva una cierta puesta de límites, este pacto no está en oposición a la libertad de cada uno; por el contrario, la observación del contrato y la posibilidad de revisarlo y repactar constituyen la libertad.

Son estos puntos de acuerdo con el otro los que nos vinculan como unidad.

Pero atención, esta unidad no es estática, está en continuo movimiento y cambio. Es imprescindible ir modificando lo pactado para mantener el equilibrio inestable que es el vínculo de pareja.

El cambio es constante y es gracias a él que seguir juntos tiene sentido.

Joge BucayCamino del Encuentro

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Carla Morte Hernando – Psicóloga Col.19172

 

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